A la salida de la estación de metro Aviatorilor me dirijo hacia el Arcul de Triumf —el Arco de Triunfo, en rumano— un monumento histórico en pleno barrio de
embajadas, también llamado cariñosamente “pequeño París” por los bucarestinos. A unas pocas cuadras queda la calle Intrarea Peru, que quiere decir “Entrada Perú”, y, efectivamente, de inmediato me siento como entrando en territorio peruano, pues ahí mismo veo la bandera y sé que he llegado al lugar correcto. Voy al encuentro de la Embajadora, la señora María Eugenia Echeverría, quien adquirió un ejemplar de Perro sin Pelo del Perú en abril de este año.
Al entrar en la Embajada observo a través del pórtico a un bello Perro Sin Pelo que sale corriendo y moviendo la colita a ver quién se anuncia. Se detiene a unos metros, junto al asta de la bandera peruana que se encuentra en el patio de entrada, como tomando su lugar merecido entre los símbolos internacionales de nuestra identidad patria. Mi comité de bienvenida se trata ni más ni menos de Quilla, la cachorrita de raza peruana que ha llegado a vivir en la Embajada a mediados de este año. Quilla me mira, se acerca para verme mejor, luego se va corriendo con gracia y, enseguida, se detiene y voltea, buscando que la siga en su juego.
María Eugenia, Embajadora del Perú en Rumanía y algunos países aledaños, no solo es una amante de la cultura peruana, sino que además tiene una gran capacidad para poner en alto nuestro patrimonio cultural. Esto lo lleva a cabo a través de la misión oficial que desempeña en su puesto pero también gracias a su talento para decorar su residencia, ambiente que representa a la nación peruana.
“Algunos muebles son propiedad del gobierno peruano”, me cuenta María Eugenia, “otros son míos, así como los cuadros y adornos”, mueve sus manos mostrándome las decoraciones que menciona mientras nos sentamos en el porche de la residencia sobre unos muebles cubiertos con mantos del Cusco y con dos ceramios representativos de la cultura Moche sobre la mesa ratona que tenemos en frente.
A unos metros, desde un hermoso jardín, Quilla contempla a la Embajadora, mientras que ella me dice: “Quilla es muy energética, a pesar del frío que está haciendo en estos días, y que no tiene pelo; ella no lo siente ya que anda corriendo todo el día”. En efecto, Quilla goza de una casa con jardín que le permite dar rienda suelta a su energía y, sobre todo, disfrutar ampliamente del cariño de todas las personas que la rodean y que visitan la sede peruana a diario.
María Eugenia adora a los animales en general. Además de Quilla, tiene dos canes de raza Dachshund, uno de pelo corto y otro de pelo duro. El primero es de origen belga y el otro viene de una familia peruana amante de esta raza canina, con la que María Eugenia ha establecido lazos de amistad.
“El proceso de salida de canes Perro Sin pelo del Perú hacia Europa es más largo que para otros perros”, me dice María Eugenia. “Quise traerme del Perú un perrito de esta raza pero me enteré muy tarde que había trámites específicos para ellos. A través de las actividades culturales en las que participa la Embajada conocimos a criadores de estos perros en Europa. Es así como llegó Quilla a casa”.
Quilla (nombre oficial: Sechura Quilla Pazzda) nació el 23 de abril de este año en un criadero de República Checa de reconocimiento mundial. El carácter y belleza física de la perrita confirman el profesionalismo y trabajo responsable y comprometido que yo he podido presenciar de los criaderos de dicho país. No me sorprende, pues, cuando María Eugenia me comenta que sus criadores con frecuencia le piden noticias y fotos de la perrita para saber cómo se encuentra, además de estar siempre disponibles para darle recomendaciones para su buen cuidado y tenencia.

Art design by Alessandro Pucci.
© 2018 APPP – ADPP
Quilla no solo es una mascota querida, sino que, además, junto a las personas que trabajan con María Eugenia, es una activa promotora de la cultura peruana, ¡una verdadera embajadora canina! Y, sin embargo, Quilla es probablemente la primera perrita Sin Pelo que pertenece a una Embajadora o Embajador del Perú.
“Cada miembro peruano de nuestra Embajada es amante de su país y pone en valor nuestra cultura a su manera y con mucho orgullo”, me dice María Eugenia. “Quilla forma parte de la vida de la Embajada y de la promoción cultural. Desde una simple compañía en los quehaceres cotidianos, hasta la recepción de oficiales de otros países, Quilla se ha convertido en una representante peruana que revela mucho de nuestro pasado e historia”.
Está claro que a María Eugenia le gusta estar rodeada de perros y ahora, como Embajadora, en particular de su perrita Sin Pelo del Perú. “Creo que vale la pena tener un Perro sin Pelo del Perú”, me dice. “Por las particularidades de su raza, estilizados y sin pelo, llaman la atención de la gente, que te pregunta de dónde son. Esa es siempre una buena oportunidad para hablarles de esta raza milenaria peruana, acompañante de culturas pre incaicas como Vicus, Chavín y Moche, como lo atestiguan huacos, adornos e instrumentos musicales, y, luego, de los Incas. Contarles también que eran tan apreciados que tuvieron un rol en ceremoniales religiosos y, por el calor de sus cuerpos, usos terapéuticos antirreumáticos. Así sabrán que, hoy, al visitar Chan Chan o las Tumbas del Señor de Sipán, por ejemplo, los perritos que le dan la bienvenida a los turistas son parte del legado cultural de la civilización prehispánica”.
Al final de nuestra conversación le pregunto si aconsejaría a otras personas tener una mascota peruana: “Claro, pero siempre que estén dispuestos a tratarlos con dedicación y afecto. Son perros muy cariñosos y totalmente abocados a hacer felices a sus dueños, así que es lo menos que se merecen. Asimismo, ya que son patrimonio cultural de la nación, sería bueno que sus dueños se interesaran en informarse sobre la historia de estos perros”.
Me despido de la Embajadora y de Quilla y siento que este es solo el comienzo de una bella historia. Quilla es aún muy joven, y desde su lugar como embajadora canina del Perú en Rumanía, ahora y, en el futuro, donde la carrera diplomática de María Eugenia las lleve, tendrá la oportunidad de tocar las vidas de tantas personas de tantos lugares y enseñarles de la existencia de su raza milenaria, permitiéndoles pasar unos momentos con un perro muy especial, tal vez inspirándolas a tener ellas también un Perro sin Pelo del Perú en su vida.

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Caminando de vuelta rumbo al Arco de Triunfo de Bucarest pienso en el gran triunfo que ha sido en estos últimos años el popularizar al Perro Sin Pelo en el mundo, y pienso cuán valioso sería para la diseminación internacional de la identidad cultural del Perú que más representantes oficiales peruanos en el mundo siguieran el ejemplo de nuestra Embajadora en Rumanía y contrataran una embajadora canina del Perú de la talla de Quilla.
APPP – ADPP (Association pour la protection du patrimoine péruvien – Asociación de defensa del patrimonio peruano)
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