La Habana:
“Debido a la pandemia, desde marzo de 2019 tuve que postergar un viaje a Canadá, donde vive mi familia” me comenta Claudia Betalleluz, Ministra en el Servicio Diplomático del Perú y Jefa de Cancillería de la Embajada del Perú en la Habana.
“Estando por regresar a La Habana, leo en la prensa digital especializada una noticia que decía: Cubano regala a su perra por falta de alimentos: ‘Yo no tengo comida para mí y menos para ella’.

“¡Veo la foto y se trataba de una Perrita Sin Pelo del Perú, totalmente desnutrida, que debía encontrar un nuevo dueño que la recuperara para que pudiera salvarse! Se me partió el alma: se le veían las costillas y su grado de desnutrición.”
En seguida, aún fuera de Cuba, Claudia entra en contacto vía WhatsApp con la rescatista de la perrita, Yamile García, hemoterapeuta en un hospital de La Habana, quien le dice que lamentablemente tampoco podía ella tenerla en casa mucho tiempo por tener ya demasiados perros y gatos, todos rescatados.

Según Yamile, la Perrita Sin Pelo del Perú no estaba en el estado actual por maldad o negligencia de sus anteriores dueños, sino porque no podían darle una vida digna por falta de dinero.
“Yo siempre quise un Perro Sin Pelo del Perú”, me comenta Claudia en la videollamada. “Inclusive llegué a ir a un criadero en Chosica [Lima, Perú] con la idea de conseguir uno. Pero por diversos motivos nunca llegué a poder hacerlo. Así que cuando vi que la daban en adopción en el mismo país donde vivo actualmente, no lo pensé dos veces: era mi mejor oportunidad, era como si la hubieran puesto en mi camino”.
Claudia lo cuenta con un tono de voz que le hace pensar a uno que para ella el haber encontrado esta perrita era haberse sacado la lotería.
No obstante su entusiasmo, todavía nada estaba dicho, ya que Yamile debía aún asegurarse que la perrita tendría un buen hogar donde sería bien cuidada y amada: “Me dijeron que habían varias personas interesadas en ella”, y le solicitaron referencias y pruebas convincentes de que ella fuera la mejor opción para la perrita.
Felizmente, luego de algo de trámite, todo salió a pedir de boca, como bien lo atestigua la hermosa Perrita Sin Pelo que me presenta en brazos del otro lado de la pantalla, ahora repuesta completamente a ese estado robusto pero refinado y elegante que es tan propio de la raza.
Ni bien Claudia la adoptó la bautizó con el nombre de Ñusta, devolviéndole así, primero, el bagaje cultural peruano que había perdido a su llegada a Cuba y en las penosas condiciones en que la falta de recursos de sus antiguos dueños la habían sumido. Luego, demostrando claramente ser la mejor dueña que Ñusta hubiera podido desear, con mucho esmero y paciencia le devolvió su salud, tanto física como emocional.
“[Me] llegó hace seis semanas con 7 kilos y 700 gramos y ahora ya pesa poco más de 10 kilos. La idea era que suba de peso poco a poco. Creo que ya está fuerte y llena de energía. Está comiendo carne de pollo, arroz, quinua, zanahoria, kiwicha [amaranto] y también comida canina en forma de croquetas. Es energética y ya se siente segura en la casa. Además, felizmente que se lleva muy bien con Gaia, mi Border Collie de un año. Ambas tienen comportamiento totalmente distinto y casualmente eso permite que se lleven bien. Se nota que Ñusta no ha tenido juguetes mientras que Gaia está acostumbrada a tenerlos y juega con ellos. De otro lado a Ñusta le gusta el sofá, sentarse en un lugar caliente y, sobre todo, acurrucarse conmigo; mientras que Gaia solo piensa en sus juguetes y le gusta echarse en el piso que es más frio, ya que en La Habana hace mucho calor ¡y ella tiene muchísimo pelo! Entonces, hay un harmonía perfecta y no hay conflicto de intereses”, me dice Claudia, con un tono gracioso.

“Ñusta llegó a Cuba con la sobrina del [antiguo] dueño”, me cuenta Claudia. “Tiene tres años de edad y, por la información que proporcionaron, presumo que la persona que la llevó a Cuba había formado parte de una brigada de profesionales de la salud que apoyó al norte peruano en la catástrofe natural [de El] Niño Costero a principios del 2017. Yo pienso que Ñusta es piurana y que así habría llegado a la isla”.
En estos días Claudia se encuentra buscando a la persona que originalmente la trajo a Cuba.
Antes de llamarse Ñusta, la llamaban China, ya que en Cuba se conoce erróneamente al Perro Sin Pelo del Perú como “perros chinos”, obviamente desconociendo los orígenes milenarios de esta raza en el continente americano y, específicamente, en el Perú. Actualmente hay muy pocos de estos perros en la isla; los que hay son elegidos por la gente debido a la creencia existente de que curan el asma.[1]
No obstante, ahora, gracias a Ñusta, más cubanos y extranjeros podrán conocer de manera vivencial sobre el Perú y su cultura ancestral y, al mismo tiempo, disfrutar de la compañía de una verdadera representante peruana: ¡Ñusta… la nueva embajadora canina del Perú en Cuba!
Lamentablemente, no todo es como en las lindas y pintorescas tarjetas postales de Cuba antigua, Cuba del mar, la de sus hermosas casonas y de sus tradiciones. Para los canes, como para la gente, Cuba es un lugar de muchas carencias. En el caso de los perros, y a pesar de la lucha del famoso historiador Eusebio Leal por la reconstrucción del centro histórico de La Habana y la protección de los perros callejeros, con una fuerte crisis económica el abandono de perros es cada día más frecuente.
En medio de esta pandemia que ha agravado fuertemente la crisis cubana y que ha llevado a que en el 2020 la economía del país haya caído en un 12% de acuerdo a fuentes oficiales, así como por la implementación a partir del 1 de enero de lo que las autoridades cubanas han denominado el proceso de “ordenamiento” económico y financiero que ha incrementado los precios de los bienes y servicios esenciales y multiplicado aún más las colas para conseguir productos básicos, muchos cubanos han denunciado que la situación es cada vez más difícil y que muchos de ellos incluso están pasando hambre.

Hace más de treinta años que las asociaciones y animalistas independientes luchan para tener una ley de protección al animal que les permita a estos tener una vida digna. El gobierno acaba de impulsar la primera ley de bienestar animal pero aún no ha sido aprobada[2]. Mientras tanto, y a pesar de que en Cuba no haya estadísticas oficiales del número de perros en abandono, el número de animales que deambulan por las calles de La Habana es toda vez más alto; y las peleas clandestinas de perros y ritos de culto donde los animales son víctimas de sacrificio están a la orden del día. De otro lado, y como siempre, es posible encontrar personas con un gran cariño por los animales, como aquellas que cuidaron de Ñusta durante su proceso de adopción. No sorprende que sobre todo en estos tiempos difíciles exista una inmensa falta de abastecimiento de alimentos y medicamentos para estos animales, y sus protectores trabajan mayormente con sus propios recursos para darles lo que estos necesitan.
No obstante, por ahora la única solución al serio problema del constante incremento de perros abandonados llega en la forma del programa llamado “Zoonosis” para sacar de las calles a los canes abandonados y desnutridos y así erradicar las enfermedades infecciosas. Es solo gracias a los esfuerzos de rescatistas como Yamile y por la disposición de adoptar un can “de la calle” de gente como Claudia que a perritos en estado de abandono como Ñusta se les da una segunda oportunidad de tener una vida digna, y así tienen la suerte de no depender de programas como este, en los que su futuro es lamentablemente muy impreciso.

Claudia me dice que siempre le gustaron los perros: ha tenido Yorkshires, Pinschers miniatura y Border Collies. Actualmente, sus perros son: Chester, que vive en Canadá con su hijo, Gaia, que vive con ella en La Habana, y ahora Ñusta.
Gaia es de raza pura y viene de un criadero cubano de prestigio, y es un perro que hace mucho deporte. “Ñusta es inteligente”, me dice Claudia, “y me gustaría que esté bien entrenada y que desarrolle sus habilidades. Me gustaría, además, que pueda competir en concursos de agilidad y belleza: es muy bonita y esbelta… ¡es preciosa!” Se nota que Claudia está muy orgullosa, y por eso ahora ambas perras están siendo entrenadas de lunes a viernes de manera profesional. En Cuba existe una cultura canina que data de varias décadas, e inclusive tienen una federación canina deportiva. Claudia me dice que en ella concursan “perros de todas las razas: Huskies, Samoyedos, Fox Terriers etc., ¡y ahora ya conocerán al Perro sin pelo del Perú!”.
Es sorprendente cómo este acontecimiento insólito y, en un principio, trágico pudo resultar siendo un acontecimiento exitoso. Cómo y por qué Ñusta, la representante de nuestro Patrimonio Nacional, llegó a pasar penurias en Cuba seguirá por ahora siendo un enigma; sin embargo, la acción de solidaridad y apoyo por parte de las autoras de este noble acto servirá de ejemplo a todos aquellos que quieren a los animales y también a aquellos que abogan por la protección del Perro Sin Pelo del Perú.
En el comienzo del año del Bicentenario del Perú una nueva vida llena de amor y actividades culturales se presenta para Ñusta, ¡nuestra nueva embajadora canina en Cuba!
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Notas a pié de página:
[1] Cabe señalar que según el explorador y naturalista Alexander von Humboldt, en su libro Cuadros de la naturaleza [Tableaux de la Nature. Humboldt, Alexander von. Traducido al francés por Ferdinand Hoefer y editado por Charles Turati en Milán en abril de 1858. Pág. 87] nos dice que, según Tschudi, cuando Cristobal Colon llega a las Antillas encuentra un can que fue denominado “Canis Caraibicus de Lesson”, el mismo que fue encontrado por Hernán Cortes en México y Francisco Pizarro en el Perú. Todo indicaría que el Perro Sin Pelo también habitó en la islas caribeñas antes de la llegada de Colón. Sin embargo, no tenemos vestigios o representaciones tales como los que hay en el Perú para conocer más sobre sus lazos con el Perro Sin Pelo del Perú y cómo llegó al Caribe.
https://chiennuperou.com/es/blogpost/2019/06/un-perro-ancestral-de-magia-y-misterio/ – Artículo del 04 de Junio de 2019 denominado “Un perro ancestral de magia y misterio” la página web “El Perro Sin Pelo del Perú” escrita por el autor de este articulo: “…también se sabe de la existencia del Perro sin pelo de Martinica, al que los créoles o criollos locales reconocieron de manera peyorativa—pero a mi parecer muy sensata—con el nombre de Chien fer o Perro del infierno—enigmática apelación que habría sido aplicada por los colonos a la llegada de Cristóbal Colón a la isla y que perdura hasta nuestros días”.
[2] https://www.lavanguardia.com/natural/20201015/484100785035/ley-de-bienestar-animal-una-victoria-de-la-sociedad-civil-en-cuba.html
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