Túcume:
“Este pasado noviembre nacieron tres cachorritos [de Perro Sin Pelo del Perú] en el Museo Túcume. El Perro Sin Pelo del Perú se anuncia parte integral de la cultura lambayecana en pleno año del Bicentenario del Perú”, me comenta la directora del Museo, la Arqueol. Bernarda Delgado Elías.
Inspirada en la leyenda de Naylamp, Bernarda ha decidido llamarlos: Ñamla (fundador del reino de Sicán o Lambayeque) como su padre, Yampallec (según la leyenda, el ídolo de Ñamla) y Calac (según la leyenda, descendiente de Ñamla y fundador de Túcume).

Estos serán sus nombres hasta que vayan a vivir a sus hogares permanentes dentro de muy poco, pues el Museo ya cuenta con dos ejemplares de Perro Sin Pelo del Perú que viven en el lugar y que fungen de embajadores de esta raza que es Patrimonio de la Nación.
Estos dos Perros Sin Pelo, los padres de los cachorros, son Ñamla y Celeste. Ambos, fieles compañeros de Bernarda pero, además, el deleite de todo turista que visita el Museo. Son dos canes muy dóciles, además de hermosos, con que llaman mucho la atención de los turistas visitantes, quienes pasan un buen tiempo de su visita tomándose fotos con ellos, y aprendiendo sobre la historia del Perro Sin Pelo del Perú, así como del puesto que actualmente ocupa en nuestro país.
Ñamla es un hermoso Perro Sin Pelo de talla grande y color cobre oscuro.

Celeste es de color bronce oscuro, con una hermosa mecha pelirroja muy naranja en la cabeza y unos enigmáticos ojos celestes que la definen tanto en nombre como en apariencia.
En honor a esos ojos tan singulares, Bernarda le hizo construir una casita exclusiva del mismo color a la entrada del Museo, desde donde Celeste actúa como una suerte de esfinge que protege la entrada a ese lugar tan especial.

Pero Ñamla no se queda atrás: es un perro muy querido en Túcume; recorre las casas de los empleados del Museo y todo el que tiene trato con él inmediatamente se encariña.
“[Y] los cachorritos son tan dóciles como sus padres” me dice Bernarda. “Uno se encariña con ellos. Sin embargo, estoy muy contenta que ya los están esperando en sus nuevos hogares.

Y casualmente estarán pasando la Navidad con sus nuevas familias. Uno de ellos irá a casa de la Directora del Museo de Pachacamac—también pionera de la protección del Perro Sin Pelo, ya que por muchos años tiene Perros Sin Pelo en el Museo, fomenta su estudio, organiza actividades alrededor de este tema y, además, ha facilitado los espacios del Museo de Sitio para el rodaje del filme ‘El Perro Sin Pelo del Perú’ (Allemant, Darleguy. 2015). Otro cachorro irá donde una mujer policía que forma parte del destacamento del Museo Túcume. Y otro, a la casa de una integrante de una asociación de salud.”
Para Bernarda esto no es novedad: ella lleva más de dos décadas protegiendo al Perro Sin Pelo del Perú, y no es la primera vez que nacen cachorros bajo su techo. Un cachorro de la camada anterior ha ido a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque, donde forma parte de la exposición cultural de toda la provincia.

Pero no todo es alegría. Durante tantos años de tener canes es natural que hayan momentos tristes pero naturales, como sin duda es el deceso de alguno de ellos. Para ello, como parte de la tradición de Bernarda, todas sus mascotas están enterradas en el mismo lugar donde vivieron: en el Museo. Bernarda hizo construir un cementerio aledaño al Museo al estilo lambayecano para albergar a todos los Perritos Sin Pelo que vivieron con ella, así como otros Perritos Sin Pelo cuyos dueños desean que estén enterrados en un lugar tan simbólico como es Túcume, cuna de la raza Perro Sin Pelo del Perú. De modo que este cementerio es, efectivamente, uno de los únicos cementerios modernos de Perro Sin Pelo del Perú—tal vez el único. Los turistas que van al Museo pasan a hacer una visita del cementerio, un lugar hermoso y apacible, pintoresco, colorido y alegro, con los mausoleos de los Perritos construidos al estilo arquitectónico lambayecano, con materiales locales, y cada uno culminado con la foto del Perrito, su nombre y un epitafio en su honor, amorosamente dedicado por sus dueños que tanto lo amaron.
Pero sus iniciativas con respecto del Perro Sin Pelo del Perú no acaban ahí: Bernarda me comenta sus planes para este año 2021, año del Bicentenario del Perú, cuando fomentará las visitas al museo de personas con sus mascotas—ni bien las visitas sean nuevamente posibles, claro.

Sin duda alguna personajes como Bernarda no deben pasar desapercibidos. Tantos años de valorización y fomento de la cultura lambayecana, a través de su historia y de sus símbolos culturales, como lo es el Perro Sin Pelo del Perú, son dignos de nuestro reconocimiento.
¡Las cosas salen bien cuando se hacen con amor!
Buenos augurios a Bernarda, a sus colaboradores y a todos los Perritos a su cargo. Es un gusto inmenso que sus acciones a favor del Perro Sin Pelo del Perú cada día sean mayores y que las enseñanzas que está dejando a Lambayeque, al Perú y al mundo tengan mayor trascendencia.
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